¿El Mejor Aeropuerto? II Parte

¿El Mejor Aeropuerto? II Parte

23 agosto, 2015 0 Por Alfredo Lozada Bonilla

Susana, es una preocupada madre de una joven profesional que, por motivos laborales, viaja a provincia. Temerosa por ola de atracos en taxis a usuarios del Aeropuerto Internacional Jorge Chávez, le resulta impensable enviarla sola, ella la deja y recoge, destinando tiempo y todo un presupuesto para ello.

Jorge, trabajador que saca adelante a su familia, es mozo en un restaurante del aeropuerto. Para ello, muchas veces de madrugada, hace un trayecto de 2 horas y se expone al peligro de movilizarse en altas horas de la noche en la Av. Faucett para tomar “combi”.

Situaciones como tales se encuentran todos los días, generadas por una causa: la falta de un sistema moderno, organizado e integrado de transporte publico desde y hacia el aeropuerto, con estaciones de salida y llegada dentro del mismo, que garantice seguridad a precios accesibles para todos.

En gratificante notar que nuestro aeropuerto cuenta con comercios, restaurantes y salones VIP al estilo de los mejores aeropuertos del mundo. Sin embargo, adolece en comparación de otros aeropuertos de su nivel, de infraestructura y servicios de transporte público, necesidad más relevante que una tienda de lujo, eso sí quizás menos rentable para el concesionario.

Van 15 años de concesión del aeropuerto y, por lo que observamos, parecería entenderse que el contrato suscrito no incluye obligación por parte del concesionario de facilitar infraestructura de transporte público, que permita un funcionamiento de buses que la situación actual exige y que es estándar en todos los aeropuertos de la región y del mundo.

¿A qué sistema de transporte nos referimos? Tomando experiencias sólo de aeropuertos latinoamericanos, debemos contar con estaciones con acceso desde y para llegar a los terminales, con buses con espacios para equipajes, rutas establecidas y paraderos fijos en zonas céntricas sin paradas intermedias, garantizando la seguridad (que podría incrementarse con cámaras y personal especializado) con una tarifa fija accesible, la cual evidentemente sería mayor que la de buses regulares, pero una fracción de la de un taxi.

Se encuentra proyectada, y demorada, la fundamental ampliación del aeropuerto, para su segunda pista de aterrizaje y nuevo terminal. Para ello, el Estado se ha comprometido a traspasar al concesionario 7 millones de metros cuadrados, a la fecha la mitad fue entregada. ¿Parte del espacio será reservado para incluir infraestructura para transporte o se priorizará en las áreas para tiendas y “duty free”?

Un estudio señaló que, del 100% de modificaciones a los contratos entre Estado y privados, el 99% fueron a pedido del privado, resultando en “adendas”, no siempre con buenos resultados para el Estado.

Esta vez, el Estado debe solicitar incluir en el contrato del aeropuerto, si aún no está, que el concesionario ejecute infraestructura necesaria para la prestación del servicio de transporte público de calidad para los usuarios nacionales y extranjeros, y priorizar el proyecto de la estación del metro subterráneo de la futura línea 4.

Con transporte público ordenado, moderno e integrado, hacia y desde nuestro terminal aéreo, como lo tienen los aeropuertos internacionales de la región, que nos haga olvidar a los malos taxistas, reglajes  y “bujiazos”, podremos decir con orgullo que tenemos el mejor aeropuerto de Sudamérica.

Publicado en el Diario La Razón
Sábado 22 de agosto 2015